Ingenio textil
La industria textil de Taiwán combina sostenibilidad, innovación y tecnología inteligente.
A sus 83 años, Alex Lo sigue siendo tan visionario como siempre, mientras continúa dando forma a la empresa que fundó hace más de 50 años. Super Textile Corp., con sede en el Parque Industrial de la Juventud en la ciudad de Taoyuan, al norte de Taiwán, fue una de las primeras empresas innovadoras en textiles sostenibles en la nación, desarrollando telas a partir de botellas recicladas de tereftalato de polietileno (PET, siglas en inglés) desde 1997.
Desde entonces, la empresa ha recibido múltiples Premios a la Excelencia de Taiwán del Ministerio de Economía, gracias a productos pioneros como telas luminosas que mejoran la seguridad nocturna, textiles de infrarrojo lejano diseñados para el bienestar, y tejidos sostenibles elaborados con residuos biológicos reutilizados, que posteriormente se emplearon para producir cuero vegano en colaboración con Ocean Plastics Co., con sede en Taipéi.
“Debemos seguir siendo curiosos y mirar hacia el futuro para que el negocio prospere”, afirmó Lo. Su filosofía refleja la evolución de la industria textil de Taiwán, que hoy en día emplea a más de 140 000 trabajadores en unas 4 400 fábricas, operadas principalmente por pequeñas y medianas empresas como Super Textile.
La industria, otrora de uso intensivo de la mano de obra, se ha transformado mediante la automatización y tecnologías avanzadas, manteniéndose como un pilar de la economía taiwanesa y generando prosperidad. En 2024, las exportaciones textiles alcanzaron los 6.7 mil millones de dólares estadounidenses, situando a Taiwán entre los diez principales exportadores de textiles del mundo. La mayoría de estos pedidos los gestionan los sectores intermedios y superiores de la industria, que producen fibras, hilos y telas, mientras que la confección de prendas —tradicionalmente el segmento que más usaba el trabajo manual— representa una parte menor.
Ventaja distintiva
La reputación global de Taiwán se basa en su capacidad para crear tejidos funcionales de alto rendimiento, un sector del mercado que la industria ha cultivado durante años. “La demanda de productos con características como repelencia del agua, absorción de humedad y regulación de temperatura está en auge”, afirmó Justin Huang, presidente de la Federación de Textiles de Taiwán (TTF, siglas en inglés). “En el pasado, estos tejidos se utilizaban principalmente para ropa deportiva o de exteriores, pero ahora también aparecen en marcas de lujo”, añadió Huang.
La TTF desempeña un papel clave integrando las empresas textiles taiwanesas con los mercados globales, organizando la anual Exhibición de Aplicaciones Textiles Innovadoras de Taipéi (TITAS, siglas en inglés) y coordinando misiones comerciales en el extranjero a lo largo del año. La TITAS destaca los tejidos funcionales más avanzados de Taiwán, mientras que ferias internacionales como Performance Days en Alemania y Functional Fabric Fair en Estados Unidos se han convertido en plataformas clave para que las compañías locales exhiban sus innovaciones.
La investigación es fundamental para la competitividad del sector. La Administración de Desarrollo Industrial (IDA, siglas en inglés) del Ministerio de Economía colabora estrechamente con el Instituto de Investigaciones sobre Tecnología Industrial (ITRI, siglas en inglés), cuyos Laboratorios de Investigación en Materiales y Química lideran el desarrollo de materiales de alto valor. Por su parte, el Instituto de Investigaciones Textiles de Taiwán (TTRI, siglas en inglés), ubicado en la ciudad de Nuevo Taipéi, se enfoca en la optimización de la producción.
Uno de sus logros destacados es el desarrollo de tecnología para fabricar fibras que se expanden en respuesta a la humedad, mejorando así la transpirabilidad. Desde que esta tecnología fue transferida a empresas privadas en 2022, ha generado un valor de producto de 1 200 millones de dólares taiwaneses (aproximadamente 40 millones de dólares estadounidenses).
Nuevo comienzo
La industria textil de Taiwán atraviesa actualmente una transformación enfocada en la sostenibilidad. “Las prácticas sostenibles ya no son opcionales: son esenciales”, afirmó Chen Kuo-hsuan, secretario general de la IDA. Normativas internacionales, como el Reglamento de Diseño Ecológico para Productos Sostenibles de la Unión Europea, que entrará en vigor en 2027, están impulsando a los fabricantes a cumplir estrictos estándares medioambientales a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.
En respuesta a estas tendencias, Far Eastern New Century Corp., una de las mayores empresas textiles de Taiwán, con sede en Taipéi, ha invertido considerablemente en tecnologías de reciclaje para recuperar y volver a procesar materiales de productos al final de su vida útil. Tanto las plantas de fabricación como sus productos están integrando prácticas sostenibles.
Por ejemplo, Super Textile opera un sistema de reciclaje de agua de lluvia desde 1995, y recientemente ha incorporado paneles solares en sus techos, así como iluminación, aire acondicionado y sistemas energéticos eficientes. En 2022, la empresa colaboró con la Universidad de Ciencia y Tecnología Minghsin, en el distrito de Hsinchu (norte de Taiwán), para completar su primer análisis de huella de carbono, ejercicio que ahora realiza anualmente. En 2024, una subvención de la IDA permitió instalar un sistema avanzado de monitoreo energético en su planta de Taoyuan, para optimizar aún más el consumo eléctrico.
La riqueza agrícola de la nación también está abriendo nuevas fronteras para los tejidos sostenibles. En el sureño distrito de Pingtung, el Instituto de Investigación del Banano de Taiwán (TBRI, siglas en inglés) está desarrollando un método para extraer fibra de los pseudotallos del banano, como parte de una iniciativa más amplia para convertir subproductos agrícolas en textiles ecológicos. “Las fibras de banano están aún en las primeras etapas de desarrollo, pero debido a que el cultivo está disponible todo el año, tienen un gran potencial”, explicó Huang Shih-hung, investigador del TBRI. Estas fibras representan el siguiente paso en el uso de residuos orgánicos, con colaboraciones en curso entre el TBRI, el TTRI y empresas locales para crear mezclas con algodón y lino, dando lugar a tejidos suaves y duraderos. “El interés de las empresas orientadas a la exportación está creciendo rápidamente”, añadió Huang.
Perspectiva prometedora
A medida que la industria adopta prácticas sostenibles, también invierte en digitalización y manufactura inteligente. “Los trabajadores experimentados han sido durante mucho tiempo el pilar del sector, pero ahora la inteligencia artificial (IA) avanzada puede igualar o incluso superar la precisión humana”, indicó Justin Huang, de la TTF. Al analizar datos de producción, los sistemas con IA pueden detectar defectos, afinar procesos y mejorar la eficiencia, lo que se traduce en productos de mejor calidad a menor costo.
La planta de Super Textile en Taoyuan es un ejemplo de esta transformación. Cada telar está equipado con sensores que transmiten datos operativos en tiempo real a pantallas de monitoreo en la planta y a dispositivos móviles, lo que permite una solución inmediata de problemas. “Este sistema inteligente reduce significativamente la necesidad de mano de obra y garantiza operaciones fluidas”, afirmó Alex Lo.
Junto a Super Textile, empresas de maquinaria como Oshima Taiwan Co., ubicada en Nuevo Taipéi, también están elevando los estándares del sector. A través de la Plataforma de Innovación para la Actualización Industrial de la Ida, Oshima se asoció con el ITRI y con Tuntex Inc., con sede en Kaohsiung, para desarrollar la primera máquina de inspección textil impulsada por IA en Taiwán. Presentada en la TITAS en 2022, esta máquina puede detectar en seis minutos el mismo número de defectos que un inspector humano promedio encuentra en 40, mejorando drásticamente la eficiencia y la uniformidad.
A pesar de los desafíos geopolíticos globales, la industria textil de Taiwán sigue en una trayectoria ascendente. La IDA proyecta que el valor de producción del sector alcanzará los 500 mil millones de dólares taiwaneses (16.66 mil millones de dólares estadounidenses) para 2030, frente a los 333 mil millones de dólares taiwaneses (11.12 mil millones de dólares estadounidenses) del año anterior. “La industria no se detuvo ante el aumento de los costos laborales y de terrenos hace décadas”, señaló Chen. “En cambio, avanzó centrándose en productos de alta calidad, alto valor y manufactura inteligente. Seguimos por ese camino para que el sector continúe alcanzando nuevos niveles de excelencia”, concluyó Chen.






